Los fabricantes de alimentos y bebidas se enfrentan a numerosos retos para ofrecer productos que no solo tengan buen sabor y sean seguros, sino que también se ajusten a los valores nutricionales indicados y tengan una vida útil prolongada. La estabilidad de estos productos es esencial, ya que garantiza la conservación de su aspecto y cualidades a lo largo de toda su vida útil. Mantener la uniformidad y homogeneidad de una mezcla es crucial, ya que cualquier variación puede afectar a la textura, el sabor y el aroma del producto final.
Priorizar la estabilización de los sistemas coloidales en alimentos y bebidas es un aspecto básico para preservar la integridad de estos productos con el paso del tiempo, garantizando así una buena experiencia para el consumidor. Los avances en la vida útil se consiguen al formular emulsiones estables, prevenir la separación en productos lácteos, mantener la claridad en las bebidas y la estabilidad de la espuma en cervezas y cremas, así como al reducir la sedimentación en productos como la leche con chocolate y el zumo de naranja.
Los métodos tradicionales para medir la «estabilidad», entre los que se incluyen la observación visual, los ensayos reológicos y la centrifugación, pueden ser tediosos e imprecisos, y a veces incluso alteran la muestra de manera que no se refleja su uso final real. La tecnología TURBISCAN aporta información rápida, objetiva y cuantificable sobre la estabilidad de alimentos y bebidas.
Temas
Serife Kormaz, TURBISCAN Application Engineer – Microtrac Formulaction
Idioma: Inglés